En la industria inmobiliaria, una valoración es una opinión del valor de una propiedad, basada en ciertas condiciones. Las valoraciones son distintas de las inspecciones de viviendas. Estas últimas ofrecen más información detallada acerca de las numerosas características de la casa que piensan adquirir. Una valoración le da el valor real de mercado de la propiedad, en la fecha en la que se llevó a cabo.
¿Cuál es el propósito de una valoración cuando se está comprando una casa?
Si está financiando una casa, como lo hacen la mayoría de compradores, el prestamista va a querer saber el valor de mercado de la casa para cerciorarse de que el precio acordado en el contrato está justificado. Para ello, se contratará un valorador independiente, pagado generalmente por el comprador. Sin embargo, como casi todo en asuntos inmobiliarios, este gasto es negociable.
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Si el prestamista aprueba su hipoteca, la valoración influirá mucho en la toma de decisión sobre que porcentaje del precio de venta le financiarán. Este varía y normalmente está entre el 80% y el 100%. Si la valoración indica que la casa vale más que el precio de venta y usted tiene buen crédito, el banco podría financiar hasta el 100% de dicho precio y hasta, quizás, podría incluir parte o todos los gastos de cierre.
Si la valoración es más alta que el precio de venta, usted tendrá la oportunidad de negociar otras cosas como los gastos de cierre, reparaciones o el enganche. Por ejemplo, digamos que tiene un contrato para comprar una casa por $100,000 y la valoración indica que vale $107,000, y usted necesita ayuda con los gastos de cierre. Puede ofrecerles a los vendedores $103,000 estipulando en el contrato que ellos a su vez van a contribuir $3,000 para sus gastos de cierre. Los vendedores reciben los $100,000 que pidieron, usted recibe los $3,000 que necesita, y el prestamista tiene una valoración que justifica los $103,000 y hasta un poco más (porque llega a $107,000). Todos contentos.
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